Durante un año, Seo-ah ha estado ocultándole un secreto a su esposo, Tae-hyuk. A pesar de seguir llevando una vida matrimonial aparentemente normal, ella ha tomado medidas para evitar tener hijos.
Finalmente, decide utilizar la imposibilidad de formar una familia como motivo para pedir el divorcio. Pero Tae-hyuk parece haberlo sabido todo desde el principio. Con una sonrisa amarga, le muestra que conoce perfectamente su secreto.
—Si quieres el divorcio, dame a mi hijo.
Contra todo pronóstico, Seo-ah termina esperando un hijo de Tae-hyuk. Sin embargo, al darse cuenta de que ella solo podrá ser feliz lejos de él, Tae-hyuk decide dejarla marchar.
Siete años después, aquello que intentó enterrar durante tanto tiempo vuelve a su vida: su hijo, Seo-ah… y unos sentimientos que jamás logró olvidar.