Desde que empezó a trabajar en la piscina, Leo ha tenido que soportar las constantes humillaciones de Daniel. En lugar de enseñarle a trabajar como instructor, su jefe lo mantiene ocupado con la limpieza y otras tareas desagradables.
Para Leo, la situación parece imposible: Daniel recibe toda la atención, mientras Emily y Janice ni siquiera parecen darse cuenta de que existe. Pero un día, Leo descubre algo que Daniel haría cualquier cosa por mantener oculto. Con ese secreto en sus manos, Leo finalmente encuentra el valor para enfrentarse a su jefe y demostrar que él también puede cambiar las reglas del juego.